consolidación
La consolidación de participación, explicada
La consolidación de participación entre fundadores, lo que en inglés se llama vesting, significa que ganas tu parte con el tiempo en lugar de tenerla entera desde el primer día. Lo habitual son cuatro años con un periodo de carencia de un año. Sí, otro papeleo más. Pero es una pieza clave para construir la confianza entre cofundadores y mantener las cosas justas, tanto si quien se marcha eres tú como si es la otra persona.
Pasa más de lo que nos gusta admitir. Le das participación a alguien, al principio hay entusiasmo, y a las seis semanas una de las dos personas deja de aparecer mientras la otra carga con todo el trabajo. Te toque el lado que te toque, no es una situación agradable.
Es tentador saltarse la consolidación en un primer proyecto, porque puede dar apuro sacar el tema, pero no debería: lo único que estás pidiendo es cierta garantía de que la persona se va a quedar. A menudo parece que estás planificando el fracaso antes siquiera de empezar, pero es una de esas cosas de las que te arrepientes rápido si no las tienes en cuenta.
Qué es un periodo de carencia
Un periodo de carencia es un tramo en el que no ganas nada. En un calendario típico de cuatro años con carencia de uno, no recibes participación alguna hasta llevar doce meses. Al llegar al mes doce se consolida de golpe una cuarta parte de tus acciones. A partir de ahí se consolida mes a mes durante los tres años restantes. Si te vas en el mes once, te marchas sin nada.
Antes de llegar a la consolidación tenéis que acordar el reparto en sí, que es lo que cubre cómo repartir la participación entre cofundadores. La consolidación es la capa que protege el reparto al que lleguéis.
Por qué importa la carencia de un año
Hay un par de razones por las que vale la pena mantener la carencia de un año. La primera es que el primer año es cuando se rompen la mayoría de las sociedades entre fundadores: la gente se da cuenta de que quiere cosas distintas, o se acaba el dinero, o a alguien le llega una oferta de trabajo que no puede rechazar. La carencia obliga a seguir ahí en el mes doce antes de poseer un trozo real de la empresa. La segunda es que doce meses y luego mensual es limpio y fácil de explicar, y lo que quieres es que tu cofundador entienda exactamente qué está firmando, no que sienta que le colaron algo.
¿Y si alguien tiene que marcharse?
Pero ¿qué pasa cuando alguien que lo está haciendo bien tiene que irse? Imagina que un cofundador trabaja duro durante diez meses y luego tiene que apartarse por una emergencia familiar, algo que no tiene nada que ver con la empresa. Con una carencia estricta se queda sin nada. Hizo el trabajo, y esa es la parte que no encaja. Así que mantén la carencia de un año, pero deja por escrito una cláusula de aceleración para los casos que están claramente fuera del control de la persona.
Ponedlo por escrito antes de empezar
Nada de esto funciona con un apretón de manos. Acordad las condiciones de consolidación y llevadlas a un acuerdo de fundadores antes de que empiece el trabajo de verdad, mientras la empresa todavía no vale nada y la conversación es fácil. La consolidación solo funciona de verdad cuando ambas personas la entienden y ambas están en las mismas condiciones, incluida la que fundó la empresa. Saca el tema la primera semana, antes de que haya algo por lo que pelearse.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es el calendario de consolidación habitual para fundadores?
- Cuatro años con un periodo de carencia de un año es el estándar más común. No ganas nada durante los primeros doce meses, luego se consolida una cuarta parte de tus acciones al cumplir el año, y el resto se consolida mes a mes durante los tres años restantes.
- ¿Qué significa un periodo de carencia de un año?
- Significa que no ganas participación alguna hasta llevar un año completo en la empresa. Si te vas antes del mes doce, te marchas sin nada. En el mes doce se consolida de golpe una cuarta parte de tus acciones.
- ¿Deberías poner también tu propia participación en un calendario de consolidación?
- Sí. La consolidación solo resulta justa si todos están en las mismas condiciones, incluida la persona que fundó la empresa. Poner tu propia participación en el mismo calendario es la forma más clara de demostrarle a un cofundador que el trato es parejo.
