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Cómo repartir la participación entre cofundadores
Repartir la participación es una de esas conversaciones que los fundadores posponen, y suele ser justo la que no conviene posponer. A nadie le entusiasma sentarse a decidir quién posee qué tan pronto. Pero se reduce a una pregunta honesta: ¿refleja el reparto lo que cada persona aporta de verdad a lo largo de la vida de la empresa, y no solo quién tuvo la idea primero? Se llega ahí con una conversación en condiciones, una forma sencilla de ponderar la contribución y un calendario de consolidación para que el reparto sobre el papel sobreviva al contacto con la realidad.
Empezad por una conversación, no por una hoja de cálculo
El reparto de la participación es en realidad una conversación sobre expectativas: quién va a tiempo completo, quién se baja el sueldo, quién pone dinero y quién carga con más riesgo si la empresa fracasa. Si te saltas esa conversación y vas directo a un número, lo normal es que entierres los desacuerdos, que vuelven más adelante y casi siempre en el peor momento.
Hablad pronto de las partes incómodas. ¿Qué pasa si uno de los dos quiere irse en el segundo año? ¿Y si uno no puede dedicarse a tiempo completo durante seis meses? ¿Y si la empresa pivota y se aleja por completo de la idea original? No necesitáis respuestas perfectas, solo saber que podéis tener la conversación. Si no conseguís poneros de acuerdo sobre la participación mientras todavía os caéis bien, eso ya dice algo sobre la sociedad.
Por qué el reparto igualitario es común, y cuándo es un error
El 50/50 es popular por buenas razones. Transmite una sociedad entre iguales, es sencillo, y cuando dos fundadores se incorporan de verdad a la vez y se juegan lo mismo, suele ser la decisión correcta. Muchos fundadores tiran de él, y la investigación sobre equipos fundadores sugiere que quienes se paran a negociarlo con algo más de intención acaban más satisfechos con el resultado.
El error es recurrir al reparto igualitario porque es lo fácil, cuando la situación no es realmente igualitaria. Vale la pena repartir con más intención cuando:
- Un fundador empezó meses o años antes que el otro, y ya hay avances reales.
- Un fundador se dedica a tiempo completo mientras el otro mantiene su trabajo una temporada.
- Un fundador pone una cantidad de dinero relevante, no solo tiempo.
- Los fundadores aportan niveles muy distintos de experiencia relevante o de riesgo.
Nada de esto implica automáticamente un reparto desigual. Solo significa que el reparto merece una conversación de verdad, y no un acto reflejo.
Un marco sencillo para dividir la participación
No necesitas una fórmula complicada. Necesitas una forma común de hablar de la contribución. Pondera unos cuantos factores en conjunto y deja que sea la conversación, y no la aritmética, la que fije el número:
- Dedicación. ¿Quién está a tiempo completo, y desde cuándo? El tiempo es el recurso más escaso en una startup.
- Riesgo. ¿Quién renuncia a sueldo, a estabilidad o a otras oportunidades? ¿Quién firmó el alquiler o el aval personal?
- Capital. ¿Alguien pone dinero, y cuánto en relación con la ronda que tendría que levantar si no?
- Idea y trabajo inicial. ¿Quién hizo el trabajo que ha traído a la empresa hasta hoy? Pondera el trabajo, no solo la chispa.
- Valor continuado. ¿De las habilidades de quién va a depender más la empresa en los próximos años?
Si prefieres no hacerlo a mano, el asistente de reparto de participación del kit toma estos mismos factores y te da un porcentaje de partida para ajustar entre los dos.
Lo que salga es un punto de partida, no un veredicto. Dos fundadores razonables pueden mirar los mismos datos y acabar en sitios ligeramente distintos. Lo que buscáis es un reparto que ambos podáis defender en voz alta dentro de un año.
Poned siempre la participación en un calendario de consolidación
Sea cual sea el reparto que acordéis, poned las acciones de todos los fundadores en un calendario de consolidación. Consolidar significa que ganas tu participación con el tiempo en vez de tenerla entera el primer día. El estándar son cuatro años con un periodo de carencia de uno: no consolidas nada durante el primer año, luego se consolida una cuarta parte de tus acciones al cumplirlo, y el resto mes a mes durante los tres años siguientes. Hay más sobre cómo funciona la carencia en la consolidación de participación, explicada.
Esto protege a todo el mundo, a ti incluido. Si un cofundador se va a los cinco meses, la consolidación evita que se lleve una cuarta parte de la empresa por unos pocos meses de trabajo y deje al resto construyendo durante años sobre una tabla de capitalización diluida. No va de desconfianza. Es justo lo que os permite confiar el uno en el otro, porque mantiene el trato justo pase lo que pase y se vaya quien se vaya.
La persona que más se resiste a la consolidación suele ser la que más la va a necesitar después. Si un cofundador se niega en redondo a cualquier consolidación, trátalo como una conversación seria sobre compromiso, no como un detalle de papeleo.
Ponedlo por escrito antes de construir
Un apretón de manos no es un acuerdo de fundadores. Una vez que hayáis acordado el reparto y las condiciones de consolidación, ponedlo por escrito y firmadlo antes de hacer nada de trabajo real juntos. Un acuerdo de fundadores breve debería cubrir el reparto de la participación, la consolidación, qué pasa si alguien se va, cómo se toman las decisiones y cómo se cede la propiedad intelectual a la empresa.
Decidir todo esto mientras la empresa todavía no vale nada es fácil y tranquilo. Decidirlo cuando ya tiene valor real, clientes reales o un term sheet sobre la mesa es donde se rompen las amistades y las empresas. Haced primero la parte difícil, mientras sigue siendo la parte fácil.
Preguntas frecuentes
- ¿Los cofundadores deberían repartir siempre la participación 50/50?
- No de forma automática. El reparto a partes iguales es un buen punto de partida cuando los fundadores se incorporan a la vez, asumen un riesgo parecido y aportan un valor comparable. Cuando esas cosas difieren mucho, ten la conversación en lugar de irte al reparto igualitario solo por evitarla.
- ¿Cuál es un calendario de consolidación normal para fundadores?
- Cuatro años con un periodo de carencia de un año es el estándar más común. Nadie conserva acciones de fundador durante el primer año, y tras la carencia la participación se consolida mes a mes durante los tres años restantes.
- ¿Hay que repartir la participación antes o después de empezar a construir?
- Acordad el reparto y firmad un acuerdo de fundadores antes de hacer trabajo importante juntos. Decidirlo más tarde, cuando ya hay valor real sobre la mesa, es donde empiezan la mayoría de las disputas entre cofundadores.
